Las lentillas o lentes de contacto son una solución ideal para solucionar problemas de visión a todas las edades. No existe una edad mínima para usarlas, ya que cualquier niño que aprenda a hacerlo y se responsabilice de ellas podrá utilizarlas en su día a día.
¿Pueden usar lentillas los niños?
Todos los padres que tienen un hijo con miopía, astigmatismo o hipermetropía llegan al gabinete optométrico con la pregunta de oro “¿puede usar lentillas?”.
La verdad es que esta pregunta es muy sencilla: sí, cualquier niño y adulto puede usar lentillas si es lo que quiere. Es más, su combinación de uso con gafas le puede dar una excelente calidad de vida al realizar deporte, jugar con sus amigos o realizar actividades en su tiempo de ocio.
¿Cuándo pueden llevar lentillas los niños?
No hay una edad mínima. La realidad es que cualquier niño que aprenda a usar las lentillas y pueda responsabilizarse de su cuidado está capacitado para su uso. ¡Si no, mira este niño qué bien usa las suyas!
Es más, según el estudio “Lentes de contacto en pediatría” (CLIP), realizado en 2007 por el Colegio de Optometría de la Universidad del Estado de Ohio que se realizó con niños de entre 8 y 11 años se concluyó que el uso de lentillas genera una mejora en la autopercepción del niño.
Asimismo, un menor de más de seis años que realiza deportes como nadar, fútbol, baloncesto y otros juegos de contacto tendrá una mayor destreza y podrá disfrutar más del deporte sin limitaciones si comienza a usarlas.
Así que, si tuviésemos que apostar por una edad generalizada, diríamos que todos los niños entre 6 y 8 años pueden comenzar a usar lentillas.
Algunos beneficios del uso de lentillas en niños
¡Te dejamos algunos datos interesantes!
- Mejora de la actividad física y mayor práctica deportiva: es muy habitual que aquellos niños que llevan gafas y aún no utilizan lentillas suelen abandonar la práctica deportiva. Según un estudio de la Universidad Europea de Madrid el 75% de los niños menores de 16 años que usan gafas no realizan deporte.
- Más libertad sin miedo a la pérdida y la rotura de las gafas: el menor suele prescindir de realizar actividades de ocio por miedo a romper tus gafas. Según el mismo estudio, el 86% de los que hacen deporte se quitan las gafas. ¡Algo impensable si la graduación es alta!
- Fin de las limitaciones y acoso: muchos niños tienen problemas de adaptación por sus gafas y el riesgo de bullying es un 35% mayor en niños con gafas.