Si usas lentes de contacto, probablemente sepas que el cuidado adecuado es clave para mantener los ojos sanos. Aun así, es común encontrar personas que piensan que guardar las lentillas en solución salina es suficiente. Error. La solución salina no es una buena opción para guardar las lentillas porque no desinfecta. Su función principal es enjuagar e hidratar las lentillas, pero no elimina microorganismos como las bacterias.
De hecho, almacenarlas en solución salina puede generar que estos microorganismos presentes en las lentes de contacto puedan multiplicarse.
¿Para qué se usa? Para enjuagar las lentillas después de haberlas limpiado con otra solución, para disolver pastillas enzimáticas para la limpieza proteica y en casos puntuales, para aclarar antes de ponerlas en el ojo.
¿Qué pasa si guardas tus lentillas solo en solución salina?
Aunque pueda parecer una opción práctica y económica, guardar las lentillas solo en solución salina puede ser un riesgo para tu salud visual. Te comentamos algunas de las consecuencias posibles:
- Riesgo de infecciones oculares graves: Usar lentillas mal desinfectadas puede provocar una inflamación de la córnea causada por bacterias (queratitis bacteriana).
- Acumulación de depósitos en las lentes. La solución salina no elimina las proteínas, lípidos ni otros residuos que se acumulan en la superficie de la lentilla con el uso diario. Estos pueden causar irritación ocular.
- Reducción de la vida útil de las lentes: Una higiene inadecuada hace que las lentillas se deterioren más rápidamente.
¿Qué tipo de solución deberías usar?
Para limpiar, desinfectar y guardar tus lentes de contacto de forma segura debes usar una de estas opciones:
- Solución única o multipropósito: Es la más común y está pensada para limpiar, desinfectar, aclarar y almacenar las lentes.
- Sistema de peróxido de hidrógeno: Desinfecta profundamente, pero requiere un proceso especial de neutralización antes de colocar las lentes en los ojos.
Para terminar, te recomendamos que nunca uses agua del grifo para guardar tus lentillas, evita reutilizar solución usada, limpia el estuche y cámbialo con frecuencia. Y recuerda que la solución salina puede parecer inofensiva, pero no es suficiente para mantener tus lentes de contactos libres de bacterias y otros microorganismos.



