El verano es sinónimo de vacaciones, sol, playa y actividades al aire libre. Sin embargo, para las personas que usan lentes de contacto, esta época del año puede traer consigo una molestia bastante común: la sequedad ocular. El calor, el aire acondicionado, los rayos ultravioleta y el cloro de las piscinas son solo algunos de los factores que agravan este problema, haciendo que las lentes resulten menos cómodas e incluso peligrosas si no se toman las precauciones adecuadas.
¿Por qué se resecan más los ojos en verano?
Durante los meses de calor, nuestro ojo está expuesto a una serie de elementos que favorecen la evaporación de la lágrima, la capa protectora natural que mantiene hidratada y lubricada la superficie ocular. Algunos de los principales factores que contribuyen a la sequedad en verano son:
- Aire acondicionado en interiores, que reduce la humedad ambiental.
- Altas temperaturas, que aceleran la evaporación de la película lagrimal.
- Viento y exposición solar directa.
- Agua clorada de piscinas y el contacto con sal del mar, que irritan e inflaman la superficie ocular.
Si además se utilizan lentes de contacto de forma prolongada, el riesgo se multiplica, ya que las lentes actúan como una barrera parcial sobre el ojo y pueden dificultar el correcto intercambio de oxígeno y humectación.
¿Qué síntomas produce la sequedad ocular?
Los usuarios de lentes de contacto pueden notar con mayor intensidad ciertos síntomas característicos de la sequedad ocular, entre ellos:
- Sensación de arenilla o cuerpo extraño.
- Picor, escozor o ardor.
- Ojos rojos e irritados.
- Visión borrosa intermitente.
- Intolerancia progresiva al uso de las lentes de contacto.
Ignorar estos signos y continuar usando las lentes sin descanso o sin una correcta lubricación puede derivar en problemas más graves, como erosiones corneales, infecciones oculares o conjuntivitis irritativa.
Consejos para prevenir la sequedad ocular en verano
Para disfrutar del verano sin renunciar a la comodidad y seguridad de las lentes de contacto, desde Wikivision te recomendamos:
- Limitar el tiempo de uso diario de las lentes, especialmente en ambientes secos o muy calurosos.
- Utilizar lágrimas artificiales sin conservantes y aptas para lentes de contacto.
- Evitar nadar con lentes de contacto. Si no es posible, usar gafas de natación ajustadas.
- Proteger los ojos con gafas de sol de calidad, que cubran bien y filtren los rayos UV.
- Alternar con gafas graduadas en momentos de mayor sequedad o incomodidad ocular.
- Consultar al óptico-optometrista ante cualquier molestia persistente o si se percibe visión borrosa.
El verano puede afectar notablemente a la salud ocular, especialmente entre quienes usan lentes de contacto de manera prolongada. La clave está en conocer los riesgos, actuar con responsabilidad y adaptar los hábitos de uso a las circunstancias del entorno.



