Grandes mujeres ópticas que revolucionaron el sector
¿Te has preguntado alguna vez cuántas mujeres científicas conoces? Más allá de Marie Curie o Hipatia de Alejandría nos cuesta pensar en referentes femeninos dentro del sector. Sin embargo, son abundantes los casos de éxito que han tenido que luchar contra el sexismo o trabajar en condiciones críticas.
Ante esta situación, hoy queremos presentarte tres perfiles de mujeres que han aportado grandes cambios al sector óptico y que, sin embargo, han quedado en el olvido.
Caroline Emilie Bleeker, diseñadora del microscopio de contraste de fases
Caroline Emilie Bleeker fue una física holandesa nacida en 1897 que diseñó y fabricó los instrumentos ópticos necesarios para ver lo que nadie antes había observado, como el microscopio de contraste de fases. Con Bleeker se abrieron nuevas perspectivas.
De pequeña tenía un gran entusiasmo para aprender, aunque la situación en casa era compleja. Aprovechaba los ratos libres para formarse y en 1916 empezó a estudiar matemáticas en la Universidad de Utrech.
Una vez doctorada, las dificultades para encontrar trabajo en un entorno mayoritariamente masculino fueron a más. Ante esta situación, decidió abrir su propia consultoría en la que asesorar a industrias y laboratorios sobre física, y más tarde abrió su propio taller óptico donde dio el inicio a la producción de instrumentos ópticos.
Donna Strickland, Premio Nobel de Física
Y de Holanda pasamos a Canadá. Donna Strickland nació en 1959 y en 2018 ganó el Premio Nobel de Física “por sus revolucionarios aportes en el campo de la física del láser, el uso de pinzas ópticas y su aplicación en sistemas biológicos”. Su intención era revolucionar el sector de la física láser de alta intensidad y lo consiguió. Ahora trabaja en el departamento de Física de la Universidad de Waterloo de Canadá. Claramente, estamos ante otro referente.
Trinidad Arroyo, la primera oftalmóloga de España
Por último, aterrizamos en España, donde Trinidad Arroyo Villaverde (nacida en 1872) se convirtió en la primera oftalmóloga del país. A pesar de ser una estudiante excelente, tuvo muchas dificultades para poder acceder a la educación, pero logró matricularse en la Facultad de Medicina de Valladolid. Una vez licenciada tuvo que obtener un permiso especial firmado por la Reina del momento. Ejerció la profesión en varias ciudades del país hasta que el exilio llegó a su vida. Con el franquismo, ella y su familia se refugiaron en México, donde vivió hasta su fallecimiento.
Como ellas, son muchas las mujeres científicas que han aportado grandes cambios a la sociedad y que, sin embargo, han quedado en el olvido. Hoy queremos homenajear a las grandes científicas olvidadas.
¿Leyendo el post has echado de menos alguna profesional que forma parte de la historia del sector? ¡Cuéntanos de quién se trata aquí abajo!