Cambie al modo oscuro que es más agradable para sus ojos durante la noche.

Cambie al modo de luz que sea más agradable para sus ojos durante el día.

Cambie al modo oscuro que es más agradable para sus ojos durante la noche.

Cambie al modo de luz que sea más agradable para sus ojos durante el día.

Control del progreso de la miopía: Orto-k – Sr. Joan Pérez Corral

La ortok compensa la miopía del paciente de forma que este puede gozar de una buena visión durante todo el día, sin la necesidad de usar gafas o lentes de contacto.

Resumen

 

Control del progreso de la miopía: Orto-k - Sr. Joan Pérez Corral
Control del progreso de la miopía: Orto-k – Dr. Joan Pérez Corral

 

 

La historia de la ortoqueratología 

Aunque hay algunas referencias a que la ortoqueratología (también denominada Orto-k) se originó hace más de 300 años en la antigua China como una terapia dentro de su medicina tradicional, la primera referencia en una publicación científica en la que se adaptan lentes de contacto con el objetivo de reducir la miopía data de 19621. 

Desde esa fecha, en la que se usaban lentes de contacto rígidas de un diseño normal, hasta las actuales y modernas lentes de ortoqueratología con diseños específicos para este tratamiento, ha habido un hecho que supuso un antes y un después en esta técnica: la aparición de nuevos materiales para lentes de contacto ultrapermeables al oxígeno, permitiendo un porte seguro de las lentes mientras se duerme. 

La fecha clave en la historia de la ortoqueratología fue el año 2002, en el que la FDA (Food and Drug Administration, USA) aprobó la primera lente de ortoqueratología nocturna para tratar hasta 6 dioptrías de miopía y 1.75 de astigmatismo

 

Algunas entidades relevantes en esta área

La entidad científica más representativa mundialmente en el ámbito de la ortoqueratología es la Academia Internacional de Ortoqueratología y Control de Miopía (IAOMC), creada en 2011. Dicha Academia está formada por diferentes secciones continentales, que por fecha de creación son: la Sociedad de Ortoqueratología de Oceanía (1984), la Academia Americana de Ortoqueratología y Control de Miopía (2002), la Academia Europea de Ortoqueratología y Control de Miopía (2011), la Sección Asiática de la Academia Internacional de Ortoqueratología (2012), la Academia Latinoamericana de Ortoqueratología y Control de Miopía (2014) y la Sociedad de Ortoqueratología del Indo Pacífico (2015). 

La Sección Ibérica (España y Portugal) de la Academia Europea de Ortoqueratología funciona como tal desde 2012. 

La IAOMC ofrece a sus miembros alcanzar el grado de FIAOMC (Fellow of the International Academy of Orthokeratology and Myopia Control) avalando que quien lo posee cumple con los más altos estándares de la ortoqueratología a nivel mundial. En el momento de la redacción de este texto hay tres españoles que son FIAOMC: el primer profesional en obtenerlo fue el Dr. en Optometría Jaume Pauné; el segundo, el autor de este escrito, el óptico-optometrista Joan Pérez; y el último en conseguirlo fue Juan Bolívar, también óptico-optometrista.

 

La Orto-k (ortoqueratología) aplicada al control de miopía

El objetivo primario de la ortoqueratología era compensar la miopía del paciente de forma que este pudiese gozar de una buena visión durante todo el día, sin la necesidad de usar gafas o lentes de contacto. Este sigue siendo su fin en el caso de pacientes adultos. Pero, estudios realizados desde el 2004 indican que, en el caso de niños, no solo se consigue que tengan una buena visión durante el día, sino que el uso nocturno de las lentes de ortoqueratología puede ralentizar el aumento de su miopía. 

Las últimas investigaciones indicarían que este control se debe a la especial forma en la que se enfoca la luz en la retina cuando el ojo ha sido tratado con ortoqueratología. 

. Progresión estimada del error refractivo para un niño de 6 años con corrección convencional y con una estrategia de compensación que controle el 30% de la progresión9

Por tanto, la ortoqueratología estaría actuando para evitar el aumento de la miopía cuando la lente no está sobre el ojo. Hay múltiples estudios, publicados en revistas científicas de referencia y gran reputación, en los que se ha valorado el éxito que se puede obtener en el control de la miopía de los niños. Incluso en 2015 aparecieron tres meta-análisis (máximo nivel de evidencia científica) en esta línea5, 6, 7. Se estima, como media de todos estos artículos, que el freno de la miopía con ortoqueratología estaría alrededor del 41%. 

Un aspecto muy importante a tener en cuenta cuando se habla de control de miopía es entender exactamente qué es lo que se está “controlando”. La miopía suele aumentar porque la longitud del ojo crece, haciéndose cada vez más largo, y esto hace que el sistema óptico del ojo se desenfoque, igual que cuando giramos el anillo de enfoque del objetivo en una cámara fotográfica. A nivel óptico es muy fácil volver a “enfocar” el sistema, aumentando la graduación de las gafas del niño. Pero ese no es el problema. El problema reside en que cuanto mayor es la longitud del ojo, mayor es el riesgo de que ese niño, cuando sea adulto, tenga graves enfermedades oculares, como puedan ser el desprendimiento de retina, el glaucoma o maculopatías, entre otros. 

Pues bien, además de ayudar al enfoque del ojo, la ortoqueratología estaría ayudando a que ese ojo creciese un 41% menos que si el niño usase gafas y, por tanto, reducir el riesgo de sufrir esas enfermedades. 

En el trabajo “Influence of overnight orthokeratologon axial elongation in Childhood myopia” 10 los niños que utilizaron lentes de Orto-k durante dos años sufrieron un aumento de la longitud axial de su ojo de 0.39mm de media, mientras que en el mismo periodo, los niños que usaron gafas tuvieron un incremento de 0.61mm de media. 

Se puede pues concluir que el objetivo de realizar ortoqueratología en un niño al que le está aumentando la miopía es que esta alcance el mínimo valor posible cuando sea adulto y, como consecuencia, se reduzcan las posibilidades de sufrir patologías oculares en la etapa adulta. 

Un artículo publicado en la revista Ophthalmology (publicación de la Academia Americana de Oftalmología), concluye que la ortoqueratología es una técnica válida para intentar frenar el avance la miopía.

 

La aplicación de la ortoqueratología: para quién está aconsejada

Como ya apuntábamos anteriormente, habría dos grandes grupos de candidatos a realizar ortoqueratología: 

  • Los menores a los que se les quiera controlar el crecimiento de su miopía. 
  • Los adultos que deseen disfrutar de una buena visión durante todo el día (desde que se levantan hasta que se acuestan) sin tener que usar gafas, lentes de contacto y sin haberse sometido a una cirugía refractiva (bien por no ser candidatos a técnicas quirúrgicas, bien por no estar estas dentro de las preferencias del paciente). 

Hoy en día existen diseños específicos para ambos tipos de tratamiento: “control” de miopía, en el caso de los menores, o “compensación” de la miopía, en el caso de adultos. 

Así pues, no hay una edad mínima o máxima a la que esté limitada la ortoqueratología. Se puede aplicar en niños –para el control de su miopía en cuanto el profesional se cerciore de que su miopía está aumentando y que el niño es lo suficientemente maduro como para llevar lentes de contacto, siempre teniendo en cuenta que la adaptación requiere una necesaria complicidad de los padres; pero también en personas de la tercera edad interesados en la Orto-k y sus posibilidades. 

En cuanto a los defectos refractivos que pueden tratarse con ortoqueratología estamos hablando continuamente de la miopía, pero también pueden tratarse el astigmatismo y la hipermetropía

 

Funcionamiento de la ortoqueratología (Orto-k)

Cuando se plantea un tratamiento ortoqueratológico en un paciente determinado, primero deben realizarse una serie de pruebas para evaluar su idoneidad. Entre ellas se valora la graduación, la forma de su córnea (topografía corneal) y su estilo de vida, para ver si es un candidato óptimo al tratamiento ortoqueratológico.

En caso de serlo, a partir de esos parámetros oculares, se diseñan unas lentes de contacto totalmente personalizadas para las características de cada ojo. Cuando el profesional de la visión, tras probarlas en el ojo del paciente da su visto bueno a la adaptación, el paciente empieza usar las lentes poniéndoselas únicamente para dormir y quitándoselas al levantarse. Noche a noche, la miopía irá disminuyendo, la visión mejorando y la salud ocular estará monitorizada en todo momento por las múltiples revisiones necesarias al inicio y durante todo el tratamiento.

Funcionamiento de las lentillas Orto-k u ortoqueratología en un ojo miope.

 

Una vez conseguida la estabilidad visual en la que el paciente ve bien durante todo el día, sin la ayuda de ningún sistema óptico (gafas o lentillas), las revisiones a realizar son las mismas que en otras modalidades de lentes de contacto (cada seis meses en adultos y, recomendable si cabe, una frecuencia mayor en niños). 

Es lógico llegados a este punto preguntarnos si la ortoqueratología es un tratamiento definitivo, si es reversible o qué es lo que ocurre si un paciente deja de dormir con las lentes. La respuesta es que la ortoqueratología es un tratamiento reversible, por lo que, si se deja de dormir con las lentes, en un corto periodo de tiempo (días) el ojo del paciente recupera su forma original y con ello sus dioptrías. Por tanto, para mantener el efecto deseado y tener la miopía “bajo control”, hay que dormir todas las noches con las lentes de contacto. 

Esta reversibilidad, que en principio pudiera parecer un inconveniente, es en realidad una ventaja, pues si un ojo no respondiese correctamente al tratamiento, con dejar de usar las lentes de contacto todas sus estructuras volverían a la situación original. Y, si en un futuro aumentase la graduación del paciente, con un sencillo ajuste en los parámetros de las lentes se puede compensar ese aumento, permitiendo de nuevo una buena visión. 

En cuanto a la respuesta sobre cómo funciona una lente de ortoqueratología para lograr cambiar el perfil de la superficie corneal, se debe explicar que las lentes no presionan ni deben tocar en ningún momento el tejido corneal, deben “flotar” en la lágrima del paciente. Las lentes de ortoqueratología deben rellenarse de líquido (lágrima artificial) antes de la inserción en el ojo justo antes de irse a dormir. Entonces, la cuestión es cómo se logra el moldeo necesario de la córnea. Serán las fuerzas hidrodinámicas generadas por este líquido las que se encarguen de modificar la forma de la córnea, actuando básicamente por succión, nunca por presión directa.

 

La seguridad y fiabilidad de la ortoqueratología

La seguridad es un tema que nos preocupa y compete a todos, profesionales y usuarios.

Cuando hablamos de ortoqueratología, una de las primeras cuestiones que le vienen a la mente del paciente es que siempre se ha dicho que no se puede dormir con lentes de contacto. Y así es en la mayoría de lentes de contacto “normales” (sean blandas o gas permeables), pero las lentes de ortoqueratología están específicamente diseñadas y fabricadas con ese único objetivo: su uso nocturno, no deben usarse durante el día. 

No obstante, el riesgo cero nunca existe. Como en cualquier tipo de tratamiento clínico este existe. En ortoqueratología se ha estudiado cuál es el riesgo de sufrir una infección ocular (que sería la complicación más grave) y se estima que es similar a otras modalidades de uso de lentes de contacto. 

Por ello, hay que insistir en el correcto uso, exquisita limpieza, riguroso mantenimiento y manipulación de las lentes, conviniendo reemplazos programados y consultando con el profesional de la visión en cuanto se detecte algún síntoma fuera de lo normal, para minimizar riesgos que puedan degenerar en situaciones complicadas. 

 

Principales resultados que se pueden esperar con la ortoqueratología 

Lo más llamativo es que un paciente puede ver cómo las lentes de contacto empiezan a “corregir” su problema de miopía desde la primera noche. Estudios publicados indicarían que la estabilidad refractiva se consigue a partir de la décima noche. Es decir, tras haber dormido 10 noches con las lentes de contacto, el paciente verá bien durante todo el día (esta estimación sería válida para miopías hasta 4 ó 5 dioptrías, para graduaciones más elevadas el tiempo necesario puede ser mayor). 

Esto nos introduce a otra interesante cuestión: saber hasta qué graduación se puede tratar con ortoqueratología. Hoy en día es relativamente fácil realizar tratamientos de hasta 4 ó 5 dioptrías con la mayoría de diseños de lentes de ortoqueratología del mercado nacional (puntero a nivel mundial, tanto por el número de fabricantes/diseños, como por la calidad de los mismos), habiendo por otro lado diseños específicos para graduaciones más elevadas.

No obstante, la graduación, o sea el número de dioptrías a corregir, es solo un valor más a considerar cuando el profesional se plantea un tratamiento ortoqueratológico. Como comentábamos anteriormente, hay un conjunto de datos que deben ser evaluados en conjunto para valorar la idoneidad de un caso. En este sentido, puede haber pacientes de 3 dioptrías de miopía que sean difíciles de tratar, mientras que otros con 6 dioptrías sean candidatos ideales, por ello es importantísima la correcta selección del candidato.

 

Tasas de éxito de los tratamientos ortoqueratológicos

Si entendemos como éxito que un paciente que empieza una adaptación de lentes de ortoqueratología acaba llevando satisfactoriamente sus lentes de contacto por la noche, de forma cómoda, con un respeto total por la salud ocular y consiguiendo una buena visión durante todo el día, la tasa de éxito es altísima. 

Como ejemplo, el autor de este texto ha realizado más de 150 adaptaciones de ortoqueratología en los últimos 15 años y únicamente ha tenido que “echar marcha atrás” y contraindicar el tratamiento en 6 o 7 casos, lo que supondría una tasa de éxito del 95% aproximadamente. 

Hay que insistir, no obstante, en que es crítica la correcta selección del candidato y el descarte de esta técnica para aquellos pacientes que no cumplen con los requisitos visuales, oculares o de índole clínica necesarios.

 

Un ejemplo de muestra

Dado que la finalidad de este texto es explicar las posibilidades de la ortoqueratología en cuanto a su capacidad de controlar la miopía, vamos a exponer un caso clínico real. 

Caso iniciado hace 5 años en una niña, de 12 años en aquel entonces, con el objetivo de frenar su miopía que avanzaba a un ritmo desenfrenado. 

Breve historia de sus graduaciones antes de iniciar la Orto-k:

En 2013 la niña empezó a usar lentes de ortoqueratología. 

Hoy en 2018 (17 años de edad) su graduación es OD: -4.75 OI: -5.00. O sea, un aumento de solo 0.75D en 5 años en el OD y de 0.50D en el OI. ¡Un completo éxito, pues eso supone un aumento de sólo 0.15D/año!. 

. Progresión estimada del error refractivo para un niño de 6 años con corrección convencional y con una estrategia de compensación que controle el 30% de la progresión9

 

Siempre nos queda la duda de saber qué hubiese pasado si no le hubiésemos hecho ortoqueratología, comprobar si se le habría frenado igualmente o si habría seguido aumentando. Creemos que nadie tiene la respuesta a esa pregunta, pero como profesional, el autor de este texto cree firmemente que, junto con sus padres, se tomó la decisión adecuada, y el no haber hecho nada no era una opción en ese momento.

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